Malpelo. El Everest del Buceo
- agosto 7, 2026
Texto y fotos de Alejandro Balaguer / Fundación Albatros Media
Aislada en medio del Pacífico colombiano, Malpelo es uno de los santuarios marinos más extraordinarios del planeta. Entre corrientes desafiantes y encuentros con enormes cardúmenes de tiburones, una expedición revela por qué este remoto paraíso es considerado el Everest del buceo.
Guardianes del Pacífico: una alianza para proteger el océano
A 500 kilómetros de tierra firme colombiana, frente a la imponente montaña rocosa de la isla que emerge y se eleva sobre la superficie del Pacífico, un catamarán solitario se ve empequeñecido por el agreste, salvaje y remoto Santuario de Fauna y Flora de Malpelo. Es la base flotante de los guardaparques colombianos, héroes anónimos que custodian la isla hasta la que hemos llegado luego de 30 horas de navegación a bordo del buque MV Ferox, acondicionado para expediciones de buceo.
Soy parte de la expedición Guardianes del Pacífico, una iniciativa del Corredor Marino del Pacífico Oriental Tropical (CMAR), organizada por Parques Nacionales Naturales de Colombia e integrada por guardaparques de los países firmantes de esta alianza.
Malpelo: una expedición al corazón del corredor de los tiburones
Mi objetivo es captar imágenes de las distintas migraciones de tiburones que recorren las islas oceánicas de este corredor, que conecta Coiba, en Panamá; Malpelo y Gorgona, en Colombia; la isla del Coco, en Costa Rica; y las legendarias islas Galápagos, todas reconocidas por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.
—El Santuario de Fauna y Flora de Malpelo es una de las joyas que tenemos en el Pacífico colombiano— me dice Adriana Daza Suárez, jefa de este destino de buceo avanzado de clase mundial. —Su ubicación y las condiciones de su biodiversidad lo hacen especial y diferente a cualquier otra área del mundo— añade mientras revisa la presión del tanque.
Comenzamos la aventura submarina en las profundidades de la isla Malpelo, conocida como «el Everest del buceo».
Malpelo. El Everest del Buceo.
Los presentes sabemos que bucear en esta zona exige fortaleza física, una certificación especial y mucha experiencia. Pero los doce buzos que descenderemos compartimos el mismo entusiasmo: estamos en uno de los mejores lugares del planeta para practicar esta actividad.
Después de dos inmersiones de acondicionamiento a 30 metros de profundidad, enfrentando fuertes corrientes, nos disponemos a buscar los cardúmenes de grandes peces pelágicos que llegan hasta aquí siguiendo el corredor marino. A medida que descendemos, un acuario extraordinario, rebosante de vida, se despliega ante nosotros. Las famosas corrientes de Malpelo nos obligan a bajar con precaución y en grupo; el agua verdosa, enriquecida por los nutrientes del océano, nos recuerda por qué las estrictas normas para bucear aquí tienen toda la razón de ser.
La Nevera: un encuentro cara a cara con los tiburones
Amanece frente a la isla, cuyos paredones se hunden cientos de metros bajo la superficie. Hoy realizaremos nuestra tercera inmersión. El agua sigue ofreciendo escasa visibilidad, pero alcanzamos a distinguir grandes cardúmenes de meros y morenas que parecen adueñarse de los arrecifes rocosos. También observamos un inmenso cardumen de peces refugiado entre corales de abanico en un sitio conocido como La Nevera, mientras las siluetas de los tiburones patrullan el entorno, siempre presentes, aunque sin mostrar actitud agresiva.
Tres tiburones galápagos, seguidos por una docena de tiburones martillo y tiburones sedosos, se congregan a nuestro alrededor.
Permanecemos inmóviles, suspendidos en flotabilidad neutra, como astronautas en el espacio, mientras contemplamos el espectáculo.
El instructor de buceo permanece atento para evitar que el grupo se disperse. En Malpelo las corrientes son traicioneras, auténticos ríos submarinos. Como medida de seguridad, todos llevamos un localizador satelital. Estas aguas turbias y verdosas presentan además una termoclina, la capa de transición que separa las aguas cálidas superficiales de las profundas y frías.
El cuarto día de buceo nos sumergimos en un sitio conocido como El Fantasma. A 20 metros de profundidad, luego de atravesar la gélida termoclina, aparece un paisaje surrealista: un mundo de corales al que llegan especies endémicas, migratorias e invasoras, como la estrella de mar Corona de Espinas, que ha colonizado el arrecife para alimentarse de los pólipos del coral.
Ya han transcurrido cinco días de aventuras marinas a bordo de nuestra casa flotante. Heroico y profundamente marinero, el catamarán Silky apenas destaca frente a la enorme mole rocosa de la isla, que alberga la mayor colonia de anidación de piqueros de Nazca del mundo.
Silky: el guardián permanente del santuario de Malpelo
Desde el catamarán parten y regresan en zódiac los guardaparques encargados de patrullar diariamente las aguas que rodean la isla. El Silky es el guardián permanente de este remoto santuario. Su misión consiste en proteger las especies amenazadas por la pesca ilegal y combatir la captura de tiburones. Para ello cuenta con un radar de 48 millas náuticas capaz de detectar embarcaciones no autorizadas.
A bordo del Silky nos recibe Erika López, cofundadora de Biodiversity Conservation Colombia (BCC), una organización dedicada a proteger los ecosistemas marinos y los tiburones en peligro de extinción del Pacífico colombiano. Erika es una reconocida guía de buceo y conservacionista que pasa gran parte del año viviendo a bordo de esta embarcación.-
Volvemos al continente navegando sobre un mar en calma. A lo lejos aparecen las luces del puerto de Buenaventura, que lentamente se desvanecen mientras amanece. La bióloga y guardaparque costarricense del Área de Conservación Marina Cocos, Ana María Monge, resume lo que todos sentimos:
—Somos parte de un planeta que debemos proteger. Debemos aprender a convivir con otras especies, que también habitan este mundo azul. Al bucear tenemos el privilegio de entrar en un medio que no es el nuestro y, por ello, debemos hacerlo con muchísimo respeto, como quien ingresa a un santuario.
No podría estar más de acuerdo. Malpelo es, sin lugar a dudas, un auténtico templo de la naturaleza.
En Malpelo operan oficialmente dos empresas de buceo bajo la modalidad liveaboard (barco vida a bordo). Solo se permite la permanencia de una embarcación a la vez.
- Colombia Dive Adventures, operadora de los barcos MV Ferox y MV Vivax, ofrece camarotes privados y grupos reducidos, con un máximo de seis buzos por guía.
- Cruceros Pacífico / Operadores Aliados, operadora del MV Sea Wolf, recibe grupos de hasta 21 buzos en acomodaciones dobles, triples o cuádruples.
Antes de planear su viaje, revise las estrictas normas de seguridad para bucear en Malpelo.
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