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Portobelo

Portobelo, entre el mar y la historia

Playas de belleza incomparable, una bahía apacible e historia en cada rincón del pueblo. Portobelo reúne todo esto al ritmo de su cultura congo y con los colores de un Caribe que vive su identidad con profunda intensidad.

Por Alexa Carolina Chacón

Fotos: Paul Castillero

Portobelo es un lugar que hay que entender del mar hacia adentro. Esa calle por la que llegará desde la Ciudad de Panamá, por donde seguirá su camino hacia otros pueblos costeños de la provincia de Colón, no es la calle principal del pueblo. Esta carretera bordea la magia de un sitio que se conoce cuando se recorren sus veredas hacia calle Triana, angosto sendero en el que apenas cabe un auto, que en su momento fue la vía principal. Ahí el ambiente cambia. Es tranquilo. Un vórtice hacia otro mundo. 

Cuando camine hacia el mar y tome una lancha para ir a las playas, entenderá a la perfección mi primera línea. En la apacible y cristalina bahía de Portobelo, viendo hacia sus casas coloridas y fuertes históricos con el candente sol caribeño a mis espaldas, se me sale una sonrisa imaginándome a un conquistador mirando con asombro por primera vez la majestuosidad del denso verdor panameño. Si yo que he estado en este sitio antes no puedo evitar suspirar, no me imagino qué sintió un español castizo. 

Historia de Portobelo

Uno con la historia

Hay muchos detalles que hacen especial a Portobelo, pero sin duda lo más impresionante son los imponentes fuertes con sus cañones, vestigio de la historia que precede al lugar. En este recorrido verá algún niño montado en un cañón colonial y a los lancheros locales esperando turistas para llevarlos a las playas. Para ellos es tan normal vivir su vida alrededor de estos monumentos, pero para quien nunca ha estado en Portobelo, la primera impresión es de asombro y curiosidad. Este conjunto monumental histórico —declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1980— es nuestra primera recomendación para armar su guía turística. 

En la entrada del pueblo está la Batería Santiago. Más adelante reconocerá la Real Aduana, edificio que es testigo de la importancia que tuvo el puerto en la época colonial. Atrás de ella encontrará el imponente Fuerte San Jerónimo y, diagonal a este, la iglesia de San Felipe, conocida popularmente como la iglesia del Cristo Negro de Portobelo, adonde todos los 21 de octubre llegan sus feligreses después de una larga procesión. Es aquí donde el último domingo de cada mes se realiza una misa afro, con tambores y baile tradicional congo. No hay palabras que pueda escribir aquí que reemplacen la experiencia de escuchar esta historia de boca de un lugareño. Cada espacio tiene un detalle más impresionante que el anterior. Organice su tour con un local y entenderá la pasión que representa el Caribe en primera persona.

Al ritmo del congo

Una vez termine su recorrido por la historia, lo invito a adentrarse en calle Triana para descubrir las riquezas culturales de Portobelo. Casa Congo, un proyecto de la Fundación Bahía de Portobelo, es un excelente punto de inicio. Lo recibe una galería con obras realizadas por artistas portobeleños en el Taller Portobelo, liderado por la artista Sandra Eleta, que lo dejará con ganas de tener mucho espacio en el equipaje. Muebles, fotografías, cuadros… todo con ese toque colorido y ecléctico de la cultura congo. 

Entrar ahí te sumerge en un estilo de vida dominado por el baile, los tambores y las tradiciones. El baile congo está lejos de ser sutil. En él se narran historias de enamoramiento y esclavitud. Se baila descalzo, por la relación del negro con la tierra. Es un baile libre que no exige conocimientos técnicos más allá de saber mover las caderas al ritmo del tambor. Un despliegue incomparable de energía, un cuenta-historias en movimiento. Esto se lo transmitirán las piezas de arte en la galería, donde su equipo le explicará todo lo que está frente a sus ojos. 

Este mismo local es un sitio ideal para hospedarse, comer y tomar una lancha hacia las increíbles playas que están al otro lado de la bahía. Adicionalmente, puede planificar actividades como bucear, remar en kayak o practicar paddle board y asistir a talleres de percusión en La Escuelita del Ritmo. Este polifacético lugar es perfecto para establecer su sede desde donde salir a experimentar Portobelo. El pulpo con arroz con coco es un manjar, comida del Caribe que hará sentir al panameño como si estuviera en casa, y para el visitante será una explosión de sabores. 

Casa Congo en Portobelo

Playas: el oro azul de Portobelo

Después de un delicioso almuerzo en Casa Congo, se toma una lancha para dejar temporalmente tierra firme con el fin de conocer las islas y, por ende, las playas que bordean Portobelo. Después de la historia y cultura, este es sin duda el verdadero oro de la zona. La bahía de Portobelo es tranquila y un deleite visual. Desde la lancha se divisa la Batería Baja San Fernando y la Batería Alta San Fernandito, al otro lado del pueblo. Estos puntos fueron importantes para la protección de la zona cuando los piratas hacían de Portobelo un festín. 

Poco a poco se avanza en el mar entre veleros y yates privados. A la izquierda, la visual colorida de un pueblo que vive entre montaña y mar, y a la derecha, el verdor puro de El Otro Lado, interrumpido solamente por alguna que otra casa. Al salir de la bahía de Portobelo se siente cómo entramos a mar abierto y se vuelve más retador. Nada que un lanchero experimentado no pueda manejar. En esta cobertura nos tocó un fuerte oleaje llamado viento norte, por lo que supimos cómo ruge el Caribe. 

Mientras llega a la primera playa de su recorrido, admire la naturaleza virgen que lo rodea. Primero llegará a playa Huertas y luego visitará playa Puerto Francés; ambas tienen en común que no son muy grandes y gozan de arena dorada para disfrutar del día. En cuál bajarse depende de su gusto. Después de Puerto Francés viene el verdadero paraíso en la tierra. A los canales de agua cristalina y tranquila entre los manglares se les llama Venas Azules. El atardecer en esta zona durante el verano en Panamá es un perfecto plan romántico para una pareja. Siguiendo el orden geográfico de las playas, continúa el recorrido en playa Blanca. Esta es la más popular y cuenta con fondas (pequeños restaurantes de comida tradicional) donde podrá comprar refrigerios. Mi recomendación para elegir su playa ideal es hacer una buena relación con su guía o lanchero, pues hay joyas escondidas en estas islas que no se promocionan a escala turística y las podrá tener para usted solo. 

Playas de Portobelo

Isla Grande, un extra que vale el viaje

Si después de dedicarle un día entero a Portobelo tiene más tiempo, un tour que puede incluir en su viaje es el de isla Grande. Maneje treinta minutos con dirección a La Guaira y ahí aborde una lancha para trasladarse a la isla. Lo espera el hotel Candy Rose, justo al lado del muelle, con todas las comodidades para descansar, tomar algo refrescante en su bar a la orilla del mar o probar la deliciosa gastronomía local. Aquí el ritmo es más desacelerado que en Portobelo, el golpe de las olas contra la orilla levanta bruma que hace todo más encantador. 

El pueblo y sus casas están a lo largo de toda la orilla de la isla, por lo que es muy fácil de recorrer. Para esta caminata, lleve zapatos que se puedan mojar, pues el oleaje puede sorprenderlo. Levantarse antes del amanecer es casi obligatorio. Al salir del hotel, camine hacia la izquierda y entenderá muy bien qué es isla Grande. Verá un cristo en el mar y descubrirá restaurantes y bares que puede recorrer más tarde. Una vez se le acabe la acera verá a su izquierda un sendero cuesta arriba, ideal para quienes quieran caminar en la tranquilidad del bosque tropical lluvioso. 

Es considerablemente empinado, pero su piso de cemento y bien posicionados pasamanos harán llevadera la experiencia. Arriba lo espera un faro con una vista panorámica incomparable. Una vez allí comprenderá mi recomendación de despertarse antes del amanecer. Como todo plan en medio de la selva, por favor, tenga cuidado al subir. Queremos que disfrute sin inconvenientes.

Gastronomía costeña

Este tour no estaría completo sin apreciar lo que ofrece el mar Caribe. Si bien en cada restaurante hay un sinfín de opciones para elegir, le recomiendo que ordene mariscos y pescados. A diez minutos de Portobelo, con dirección a La Guaira, está el restaurante de la marina Linton Bay, impresionante puerto donde verá yates privados e infraestructura de talla mundial y de donde también puede salir en barco a recorrer las costas del lugar. Si lo que quiere es comer algo especial antes de regresar a la Ciudad de Panamá, el Bongo Hotel Boutique tiene una oferta gastronómica vasta y deliciosa. Con opciones de pasadía, además de probar el filete de cobia o las almejas, puede relajarse en su tranquila playa, darse una ducha y estar listo para el camino de regreso. 

Gastronomia costeña

¿Qué pasa si llega a Portobelo sin un plan?

No pasa nada, estará bien cuidado. Portobelo tiene una oficina de turismo hacendosa y organizada, que ofrece servicio bilingüe y abre los sábados y domingos. Coordine con ellos una visita relámpago a las playas y admire los monumentos. Hay cuatro muelles donde operan las lanchas todo el día: muelle municipal, muelle del antiguo mercado, muelle de Casa Congo y muelle de la Estacada. Es recomendable salir hacia Portobelo temprano para poder disfrutar. 

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