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ExperienciasUn espectáculo en forma de ballena

Un espectáculo en forma de ballena

Panamá es un sitio privilegiado del continente americano para la observación de cetáceos; sobre todo, de las ballenas jorobadas o yubartas, que vienen del sur y en su etapa de migración estacional pasan por el istmo entre julio y octubre.

Por Winnie T. Sittón

Fotos: Alejandro Balaguer

De todas las experiencias que he vivido en Panamá, el avistamiento de ballenas jorobadas en el océano Pacífico es uno de los espectáculos naturales más hermosos.

Aquella tarde mis amigos y yo zarpamos de Isla Iguana ya para regresar a nuestro hotel y descansar, luego de un largo día de paseo; de repente, el guía le propuso al capitán de la lancha un cambio de ruta para aventurarse y dar una vuelta más en el bote por el mar abierto. Solo quería probar si teníamos suerte y lográbamos ver algunas yubartas —como también se les llama a estos cetáceos— antes de llegar al puerto de Pedasí, en la provincia de Los Santos. ¡Y qué bueno que lo hizo!

A los pocos minutos de estar navegando nos encontramos con un grupo de ballenas en su recorrido por el istmo. Estuvieron tan cerca de nosotros, que incluso llegaron a pasar varias veces por debajo de nuestra lancha, provocando en mí una mezcla indescriptible de fascinación y miedo que hasta el sol de hoy recuerdo; pero, sin duda, lo más cautivador de este espectáculo natural fue poder ver a esos enormes animales emerger con fuerza del mar y saltar por los aires, como si volaran y no pesaran nada. ¡Pura adrenalina!

La función no demoró más de 25 minutos, pero en mi cabeza aquel hermoso instante pareció una eternidad. Sin exagerar, la experiencia es alucinante. Ni siquiera quise sacar mi cámara o el celular para tomar fotos. Me sentí tan afortunado de haber sido testigo, que preferí guardar el recuerdo de este increíble momento en mi mente y mi corazón. En particular, porque no siempre es tan fácil y rápido ver a las ballenas jorobadas en acción, pues a veces toca esperar un buen rato y tener paciencia.

 

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Como quedó pendiente la toma de fotos, este año me estoy organizando para ir a verlas de nuevo. Ahora quiero intentarlo en el Archipiélago de Las Perlas, donde aseguran que la experiencia es otra cosa. Si usted está en Panamá y tiene la posibilidad de ir a ver ballenas jorobadas no dude en hacerlo; le prometo que quedará sin aliento.

Según explica el biólogo y guía panameño Joel Sánchez, de la empresa turística Joelsanz’s Trip, más de dos mil ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae) viajan desde la Antártida y desde Alaska hasta las costas del Pacífico panameño, para aparearse y tener sus crías en las cálidas y poco profundas aguas de nuestro país. Así que bien podríamos decir que muchas de estas ballenas son panameñas. También me comentó el científico que aquellas que saltan son los machos que están cortejando a las hembras que llegan a reproducirse. Las que vienen del sur llegan cada año entre julio y octubre, mientras que las del norte llegan poco después, a finales de noviembre.

 

El nombre científico de esta especie es Megaptera novaeangliae, que significa “alas gigantes de Nueva Inglaterra”, por sus grandes aletas dorsales, que pueden llegar a medir un tercio del cuerpo del cetáceo. Al nacer, las ballenas jorobadas pueden medir entre cuatro y cinco metros; luego, las hembras pueden alcanzar una longitud hasta de 19 metros de largo, mientras que los machos pueden medir hasta quince. Estos animales alcanzan pesos hasta de 36 toneladas y viven, en promedio, cincuenta años.

Sánchez afirma que, según su experiencia, los mejores sitios para ver a las ballenas jorobadas son Isla Iguana, el Archipiélago de Las Perlas y la isla de Coiba; ya que allí se produce un mayor encuentro de ballenas macho que realizan acrobacias.

Planes para su conveniencia

Disponibilidad: todo septiembre. 

Archipiélago de Las Perlas

Tour guiado que sale del Fuerte Amador, en Ciudad de Panamá, con rumbo a Isla Bolaños, en el Archipiélago de Las Perlas, a bordo de un ferri catamarán con motor, para cuarenta pasajeros.

Días: sábados y domingos. 

Costo: 175 dólares.

Duración: diez horas.

Qué incluye: almuerzo, guía, ferri, pasadía en Isla Bolaños, sillas, ducha en la playa y tablas de paddle (SUP). 

Tel. +(507) 6440 7600 / jaime@aeroalbrook.com 

panamawhalewatching.com 

Pedasí e Isla Iguana

De Pedasí, en la provincia de Los Santos, a Isla Iguana, uno de los refugios de vida salvaje más bellos del país.

Días: sábados y domingos.

Costo: 85 dólares. 

Duración: seis horas.

Qué incluye: transporte ida y vuelta desde la Ciudad de Panamá por carretera hasta Pedasí, desayuno y almuerzo, guía, bote, pasadía en Isla Iguana y sillas en la playa. 

Tel. +(507) 6287 5718

info@joelsanzstrip.com  

@joelsanzstrip  

Isla Cébaco, costas de Mariato y Coiba

De El Bongo de Montijo, en la provincia de Veraguas, a Isla Cébaco y Parque Nacional Coiba: dos locaciones que ofrecen un escenario fenomenal para el buceo, el esnórquel y otros deportes acuáticos.  

Costo: 700 dólares (máximo siete personas). 

Duración: ocho horas. 

Incluye: transporte marítimo, asistente a bordo, equipo de esnórquel, hielo y agua.

Tel. +(507) 6673 0256 / info@pacificadvent.com  

@pacificadvent 

Golfo de Chiriquí

Uno de los mejores lugares para el avistamiento. Excursión para dos personas con noche de hospedaje incluida en el hotel Bocas del Mar, ubicado en el puerto de Boca Chica, provincia de Chiriquí.

Costo: 307 dólares. 

Duración: cuatro horas. 

Incluye: habitación doble, tour de avistamiento para dos personas, recorrido por las islas del Golfo de Chiriquí y rato de esparcimiento en la playa.

Tel. +(507) 6395 8757 / info@bocasdelmar.com  

@hotelbocasdelmar

Regulaciones para un avistamiento responsable

En Panamá hay una serie de reglamentaciones para evitar el acoso a las ballenas. Si bien, son animales tranquilos, nunca se debe olvidar que son silvestres y nuestro comportamiento puede alterarlos. 

Por esta razón es importante elegir bien al turoperador. Lo ideal es buscar siempre a boteros o guías capacitados que ofrezcan el servicio de manera responsable.

La “Guía para el avistamiento responsable de cetáceos en Panamá”, publicada por la Fundación MarViva, recomienda: 

Mantener una distancia mínima de 250 metros de las ballenas. 

Conservar una velocidad máxima de navegación de cuatro nudos o siete km por hora; sin embargo, lo más recomendable es mantenerse a la velocidad del animal más lento del grupo observado.  

Está prohibido interrumpir el curso de las ballenas o dividirlas, si andan en grupo.

No se acerque al grupo de cetáceos en dirección contraria a su desplazamiento. 

Las embarcaciones que se dediquen a esta actividad deberán usar protectores de hélice. 

Evite el contacto directo con las ballenas; esto incluye practicar nado y buceo. Respete su espacio. 

El oído es el sentido más importante de los cetáceos; por eso el ruido y los disturbios los afectan. 


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