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Mariano Rivera: el inmortal

Por: Winnie T. Sittón
Fotos: Latinstock, EFE y Winnie T. Sittón 

Por primera vez en la historia, un jugador ha sido elegido para entrar al Salón de la Fama del Béisbol de forma unánime. Su nombre es Mariano Rivera, el exlanzador panameño que jugó 19 temporadas para los Yankees de Nueva York. Además entró en su primer año de postulación, algo que muy pocos peloteros han logrado. Pero hacerlo con el 100% de los votos emitidos por los 425 electores de la Asociación de Cronistas de Béisbol de Norteamérica ya es otra cosa: es la gran hazaña nunca antes alcanzada. 

En los 83 años en que se han celebrado estas elecciones para escoger a los jugadores más importantes de la historia del béisbol, muchos se preguntaron quién sería el primer pelotero en lograr una inducción unánime al mítico pabellón de las leyendas. 

Yya que la respuesta ha llegado finalmente, vale la pena preguntárselo una vez más. Solo que ahora toca hacerlo con nombre y apellido. ¿Quién es Mariano Rivera? Y más aun, ¿cómo fue que este inmigrante nacido en uno de los pueblos más pobres de Panamá logró lo que ninguno de los otros 331 miembros del Salón de la Fama había alcanzado antes? He aquí la historia. 

Apaga y vámonos 

El atleta istmeño tiene 49 años y es, sin duda alguna, una de las mayores figuras de su generación. Debutó en las Grandes Ligas el 23 de mayo de 1995 y se retiró el 26 de septiembre de 2013. Al inicio jugó como relevista, que es el lanzador que suple al abridor cuando sus capacidades disminuyen o por razones estratégicas del juego. Pero luego de dos buenas temporadas, se convirtió en el cerrador oficial de los Yankees a partir de 1997. Y entonces comenzó lo bueno. 

El cerrador, como su nombre lo indica, es el lanzador que entra en los últimos innings a “salvar” el partido, cuando este está en una situación crítica. Se requiere mucha concentración y sangre fría para brillar en esta posición, y Mariano Rivera demostró que las tenía. 

Fue líder anual de salvadas en las temporadas de 1999, 2001 y 2004. Y gracias a su fulminante recta cortada, se convirtió en el más grande cerrador de todos los tiempos, retirándose con un récord histórico de 652 salvadas en 19 temporadas, además de 42 adicionales en la postemporada. No en vano es también conocido por el apodo de Switch Off, que en español sería “apaga y vámonos”.

Su dominio de la pelota fue la pieza clave para que los Yankees de Nueva York ganaran la Serie Mundial en cinco ocasiones: 1996, 1998, 1999, 2000 y 2009. Y en cuatro de ellas consiguió el último out de la serie. Además, fue nombrado el Jugador Más Valioso de la Serie Mundial en 1999 y Jugador Más Valioso del Campeonato de la Liga Americana en 2003. También fue convocado para participar en el Juego de las Estrellas en trece ocasiones.

De Puerto Caimito para el mundo

Al astro panameño le sobran méritos para entrar al Salón de la Fama; sin embargo, sería ingenuo pensar que obtuvo la primera inducción por unanimidad en la historia del béisbol solo por sus buenas cifras y récords. Si así fuera no habría sido una hazaña sin precedentes, ya que muchos otros beisbolistas han tenido y tienen números impresionantes, de modo que alguien más hubiese podido lograrlo antes. De hecho, el que más cerca estuvo fue el exjardinero central Ken Griffey Jr., que en el 2016 recibió el 99,32% de los votos, pero no convenció a todos, pues falló por tres votos. 

Lo que hace especial a Mariano Rivera es que la gente lo quiere, por cursi que suene. Y es muy probable que la elección unánime que logró no sea más que un reflejo de ese cariño inmenso que le profesan millones de fans alrededor del mundo. 

Afición que ganó a pulso por ser, al mismo tiempo, un pitcher implacable y temido ni bien pisaba el terreno de juego; y un tipo ecuánime, reservado y tranquilo, estando fuera de él. Cualidades asociadas al fervor religioso que profesa y, sin duda, a las carencias económicas que sorteó en Puerto Caimito, el pueblo pesquero donde pasó su infancia y adolescencia. 

A lo largo de su carrera recibió muchos gestos de cariño. Hay que recordar su último partido en el Yankee Stadium, y la emotiva ovación de pie que le brindaron los 48.675 asistentes y sus compañeros de equipo, mientras él lloraba sobre el montículo de juego aquella noche del 26 de septiembre de 2013. Aplaudieron a rabiar durante largo tiempo para despedir a una de las más grandes leyendas del béisbol, y él, con la cara llena de lágrimas, ondeó su gorra en alto para despedirse de su público por última vez. 

Precisamente en el Yankee Stadium reposan los trofeos que ganó: su pelota autografiada y demás objetos memorables que narran el paso de este gran jugador por uno de los equipos históricos de las Grandes Ligas. Sin embargo, es justo afuera del estadio donde se encuentra uno de los símbolos más fuertes del enorme cariño que le profesan a Mariano en Nueva York: la Avenida Rivera, nombrada en su honor luego de su retiro. Un detalle sencillo, pero significativo, que gestó el entonces alcalde Michael Bloomberg, en mayo de 2014, para que el legado del jugador panameño gravitara por siempre en su segunda casa. 

Directo y sin escalas al Salón de la Fama 

La ceremonia de ingreso se realizará el 21 de julio a la 1:30 p.m. (hora local), en el Clark Sports Center de Cooperstown, Nueva York, localidad donde está la sede del Salón de la Fama del Béisbol. El acceso al evento es gratuito y se espera, como en años anteriores, la asistencia de unas 50.000 personas. Será transmitido en vivo por la página web www.baseballhall.org

Este año entran también por votación los peloteros Roy Halladay, Edgar Martínez y Mike Mussina; además de Harold Baines y Lee Smith, que fueron seleccionados por un comité especial. Todos serán honrados por sus trayectorias en el deporte, pero no cabe duda de que la gran estrella de la gala será el panameño Mariano Rivera. Y la ceremonia de 2019 será recordada como el día en que aquel que ya era grande se hizo inmortal.

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