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ReportajeGian Marco: A su manera

Gian Marco: A su manera

Por Rodrigo Sánchez
Fotos: Cortesía de Dream Team Agency

 

Lo primero que cuenta el cantautor peruano Gian Marco parece ser la receta perfecta para el fracaso: “No soy un artista que suena en la radio y tampoco estoy firmado con una compañía disquera”. De hecho, tiene veinte años de carrera, sin haber sonado en la radio y haciendo las cosas a su manera. Hasta aquí no hay sorpresa si el lector no lo conoce. Pero quizás empezaría a sorprenderse un poco si hubiera presenciado uno de los dos conciertos completamente vendidos que Gian Marco ofreció hace poco en Italia. Uno fue en Milán y el otro en Roma, ciudad que no pudo visitar pues enseguida tuvo que irse a Japón, donde se presentó en Kawasaki, Tochigi y Aichi.

¿Y quién lo conoce además de los italianos y los japoneses? Una gran cantidad de personas que sí hablan español, entre ellos los reconocidos músicos Juan Luis Guerra, Alejandro Sanz y Diego Torres, quienes cantaron duetos con Gian Marco en su último trabajo discográfico de material original, titulado Días Nuevos. También lo conocen Marc Anthony, Alejandro Fernández y Gloria Estefan, quienes han grabado sus canciones. Además, la Academia Latina de Artes y Ciencias de la Grabación no solo lo conoce, sino que lo ha galardonado con tres premios Grammy Latino.

Con más de dos décadas de carrera, Gian Marco acaba de lanzar el álbum de temas clásicos titulado Versiones, producido por el legendario trompetista cubano Arturo Sandoval y grabado en Los ángeles con orquesta en vivo, tal y como solían hacer las estrellas de antaño. Después de que buena parte del éxito le llegara gracias a sus dotes como compositor, Gian Marco se va una vez más por el camino menos obvio al presentar este nuevo trabajo con temas legendarios compuestos por otros autores. Veamos cómo calibra su brújula.

Los tres Grammy que te has ganado han sido bajo la categoría de cantautor. ¿Por qué decidiste grabar un disco compuesto en su totalidad por temas conocidos de otros autores?

Hay diferentes motivos. Musicalmente hablando, tenía muchas ganas de cantar ese tipo de canciones con esas orquestaciones y arreglos tal como quedaron en el disco. Por el lado emocional, este trabajo es un homenaje a mis padres. Lo pensé como si yo estuviera en un escenario y mis padres estuvieran en un teatro escuchando y viéndome cantar esta música, la cual es muy especial para ellos. También me atrajo mucho el reto de querer ponerle mi propio toque a estas canciones que ya son consagradas, y para esto tuve la gran orientación de Arturo Sandoval, quien fue el productor del disco. 

¿Cómo fue todo el proceso de realizar Versiones?

Este es un disco que muchos músicos soñamos con grabar; el proceso fue increíble y reflejó esa realidad. Una vez convoqué a Arturo Sandoval, el primer reto de este proceso fue seleccionar las canciones. Como intérprete, no basta que la canción simplemente me guste; también debo tener la capacidad de interpretarla de manera convincente. Siento que logramos un buen balance en Versiones y cada tema tiene un significado muy especial para mí. Por ejemplo, el tema “Almohada” fue un éxito increíble para José José y la vi también como un homenaje a Adán Torres, el poeta nicaragüense que la escribió. Además fue muy bonito grabar temas como “Perfidia” y “La Flor de la Canela”, que son clásicos latinoamericanos. También incluí temas clásicos en inglés y portugués.

Después de seleccionados los temas, el proceso de meterme en un estudio y grabar junto a treinta músicos también fue algo muy bonito y mágico. Siento que creamos un disco que puede ser disfrutado por toda la familia por igual.

No eres conocido por cantar temas en inglés y portugués. ¿Sentiste algún temor al respecto?

Con el portugués me sentí mucho más en casa, ya que mi abuelo es brasileño y mi familia por parte de madre también; por lo cual tengo una raíz. Es un idioma que escuché mucho mientras crecía y ha sido parte de mi vida. En cuanto a las canciones en inglés, creo que todo se remonta al respeto por el compositor. Me refiero a que hay que respetar las melodías y la intención de la música. Además de eso, tuve un gran entrenador de voz y me ayudó con la pronunciación. Pero igual, hoy en día está muy de moda cantar con acento.

¿Qué ha sido lo más difícil para ti en estos veinte años de carrera?

Lo más difícil ha sido mantenerme en una posición en la que no decida rendirme. En esta carrera en especial, tu cuota de frustración tiene que ser controlada, ya que sin duda encontrarás varias piedras en el camino. A pesar de que existen muchos músicos en el mundo tratando de llevar su música a la gente, yo siento que hay público para todo. Algo que me ha ayudado mucho es esa convicción de que siempre quise ser músico, no apenas tener uno o dos éxitos en la radio, sino tener una carrera, dedicarme a esto para siempre. Edité varios discos apenas en Perú y fui desarrollándome poco a poco. Luego alcancé un poco de éxito como compositor con temas como “Canta corazón”, interpretado por Alejandro Fernández y esto me abrió las puertas para internacionalizar un poco mi carrera de cantautor.

Las canciones que yo compuse y cantan otros son más sonadas en la radio que las mías, pero eso jamás me molestó. Al contrario, acepté que eso es así y es parte de lo que yo soy y de mi carrera, independientemente de lo que yo quiera como artista.

¿Cómo difiere tu proceso de composición cuando compones para otro artista en vez de hacerlo para tus propios discos?

Es mucho más fácil componer para otros. Siento que cuando un músico compone para sí mismo, tal vez es un poco más orgulloso y cuidadoso y tal vez hasta más rebuscado. Entonces siento que es más fácil cuando compongo para otro. En el caso de mi experiencia con Alejandro Fernández, todo el marco de referencia está allí. Me refiero a su perfil, su voz, su estilo y uno puede tener más exactitud al saber por dónde va la cosa. Pero en cuanto al proceso de la composición en sí, no soy muy metódico. No tengo que estar en un cuarto con velas, ni nada por el estilo. Lo que sí hago es tratar de escribir constantemente, para aumentar el catálogo de canciones y no solo cuando alguien me pide que escriba algo. Tampoco tengo fórmulas para escribir y en realidad lo único que trato de hacer es sintetizar una historia en tres o cuatro minutos. Es un gran misterio todo esto porque, por ejemplo, una canción como “Let It Be” es muy sencilla, pero tiene un poder de llegada increíble. Es todo un reto hacer algo simple pero que sea tan amado a la vez.

¿Qué impacto han tenido en tu carrera los premios Grammy Latino?

Los Grammy Latino y los Grammy en general son un reconocimiento y le brindan al receptor la posibilidad de que la gente voltee a verlo. Es como una luz que los apunta por un momento y dirigen la atención hacia el ganador del premio. Sobre todo cuando no tienes una estructura típica con disquera y todo eso, como es mi caso. Yo soy independiente y ese ha sido precisamente uno de los retos más grandes en mi carrera: ¿cómo lograr darme a conocer sin la infraestructura y los contactos de una disquera? Es un reconocimiento que hace que parte del público se fije en ti. Claro está, cuando voltean, todo dependerá de tu música a ver si la atención dura más de un segundo y si te ganas a un nuevo fan.

¿A qué se debe tu decisión de permanecer independiente de disqueras?

Más allá de ser músico y de todo el lado romántico y artístico que eso conlleva, siento que tengo un lado empresarial. Empecé tocando en un bar y poco a poco y con mucho trabajo he logrado crear un grupo de trabajo muy unido, el cual me ha ayudado en mi carrera. Yo prefiero trabajar sin la maquinaria de una disquera, pues siento que no lo necesito.

Además de los premios, también tienes el reconocimiento de iconos de la música como Juan Luis Guerra, Alejandro Sanz y Diego Torres, quienes accedieron a participar en tu último disco de música propia. ¿Cómo se dio?

Siento una cuota de humildad muy grande por su participación. Tengo una amistad con los tres y por mi parte fue más fácil, ya que no tengo disquera así que el aspecto protocolar burocrático no se dio en mi parte.

¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar como embajador de buena voluntad de UNICEF?

Cuando me propusieron ser embajador, me pidieron que escogiera un tema o proyecto. Yo elegí la autoestima, porque siento que es una dolencia muy grave en el ámbito latinoamericano. Hay una frase de Antonio Raimondi, cronista italiano radicado en Perú, que siento refleja muy bien la realidad de Latinoamérica: “El Perú es un mendigo sentando en un banco de oro”. Hasta el día de hoy sigo cooperando en todo lo que me sea posible con UNICEF, muy contento y pleno por tener la oportunidad de participar en algo así.

Más información: www.gianmarcomusica.com

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