ExperienciasAventuraSanta Catalina: surf, selva y mar
Santa Catalina Surf

Santa Catalina: surf, selva y mar

Por: Alexa Carolina Chacón 

Fotos: Paul Castillero 

En esta edición de Panorama, exploramos Santa Catalina: un rincón del Pacífico panameño donde el surf, la naturaleza y la vida tranquila conviven. Desde las olas de La Punta hasta la majestuosidad de Coiba, el artículo descubre hoteles boutique, gastronomía local y atardeceres inolvidables.

Surf Santa Catalina chica

Santa Catalina: El secreto mejor guardado del surf en Panamá

Santa Catalina es un pueblo que se recorre sin mapa y sin prisa. En la provincia de Veraguas, a unas seis horas de Ciudad de Panamá por buena y accesible carretera, este antiguo caserío de pescadores lleva décadas siendo el secreto mejor guardado del surf panameño y, desde 2005, la puerta de entrada a uno de los parques naturales más extraordinarios de América: Coiba. Sí Bocas del Toro y Venao son el exceso, Santa Catalina es el detox. En un mismo viaje es posible tomar una clase de surf en las olas de Playa El Estero, recorrer los arrecifes de coral de un Patrimonio Mundial de la UNESCO y tomarse un cóctel al atardecer frente al Pacífico en uno de sus tantos hoteles boutique.  

Santa Catalina no se visita con apuro. Se vive entre olas, arrecifes y atardeceres que recuerdan que todavía existen lugares donde el tiempo se mueve distinto.

A diferencia de otros destinos en Panamá donde la inversión a gran escala es la norma, la magia de los restaurantes, bares y hoteles de este pueblo está en que la mayoría fueron fundados por viajeros que llegaron a Santa Catalina, se quedaron por la ola y poco a poco hicieron de este sitio su hogar. La constante es escuchar cómo protegen el entorno, valoran el sentido de comunidad y el desarrollo sostenible de la zona.  

Hotel Santa Catalina
Surf foto santa catalina

El surf como idioma principal 

Santa Catalina puso a Panamá en el mapa del surf mundial. La ola de La Punta es su carta de presentación: una derecha larga y poderosa sobre fondo de arrecife que puede alcanzar los seis metros y que ha sido escenario de competencias internacionales. Fue descubierta en los años 70 por surfers que guardaron el secreto durante décadas. Hoy, personas de todo el mundo viajan específicamente para dominarla. Esto hace que el estilo de vida surfer se convierta en el espíritu del pueblo: uno poco pretencioso, que cuida la naturaleza sobre todas las cosas y forma comunidad a donde llega. 

Santa Catalina puso a Panamá en el mapa del surf mundial. La ola de La Punta no solo atrae surfers de todo el mundo, sino que también convirtió al pueblo en un símbolo de comunidad, naturaleza y estilo de vida auténtico.

Los idiomas acuáticos de Santa Catalina se expanden hacia Playa El Estero, que con su fondo de arena y sus olas más generosas, es el salón de clases perfecto para los principiantes del deporte. Una mañana de clase de surf aquí es un ejercicio de humildad y de euforia a partes iguales. 

Más allá de las olas, la isla de Santa Catalina — ubicada frente al pueblo— espera a unos pocos minutos de kayak o lancha. Sus playas de arena blanca y sus fondos aptos para snorkel son un contraste suave con la potencia de La Punta. También ofrece un atractivo distinto: un sendero perfectamente señalizado, corto y seguro que cruza la isla de canto a canto. Con sus letreros educativos, puentes colgantes, escalones y miradores, son una opción maravillosa para alternar los deportes de agua con un poco de caminata apta para toda la familia. Después del recorrido, las playas turquesas de la isla invitan a un chapuzón y pasar el resto del día refrescándose bajo la sombra de una palmera. Sólo tenga cuidado con los cocos.  

Paisaje Santa catalina
Coiba

Coiba: del encierro al paraíso 

Para entender Coiba hay que entender primero su historia. Desde 1919 hasta 2004, la isla más grande de Centroamérica fue una colonia penal. Ahí el gobierno panameño enviaba a sus criminales más peligrosos. Esa misma condena accidental fue la salvación del ecosistema. Cuando la cárcel cerró en 2004 y la UNESCO declaró el Parque Nacional Coiba Patrimonio Natural de la Humanidad en 2005, el 80% del bosque seguía siendo primario. Cerca de la playa Santa Catalina en el pueblo verá muchos anuncios de escuelas de buceo y snorkel que salen diariamente a Coiba. Si bien la gran mayoría son buenísimas y confiables, nosotros emprendimos nuestro viaje con Unlimited Adventures

El viaje a Coiba desde Santa Catalina revela uno de los ecosistemas marinos más impresionantes de Panamá: arrecifes llenos de vida, playas paradisíacas y la huella histórica de una antigua prisión en medio del Pacífico.

El tour de un día que zarpa desde Santa Catalina a las ocho de la mañana con regreso a las cuatro de la tarde lo dice todo sobre lo que es Coiba: imponente y generoso a la vez. La embarcación atraviesa el golfo de Chiriquí con la costa diluyéndose atrás y las fragatas sobrevolando el horizonte. Al llegar, el agua tiene ese azul profundo que no se ve en postales porque ninguna pantalla hace justicia. El snorkel revela arrecifes de coral habitados por unas 760 especies de peces, mantarrayas, tortugas y, en temporada, tiburones ballena. El almuerzo está incluido y se sirve en la playa principal de Isla Ranchería. No es una exageración decirles que es la playa más bella que he visitado. Aquí el Pacífico calma sus grandes olas y ofrece un espacio de relajación.  

 

Coibaa

Imposible no visitar la isla principal de Coiba donde encontrará los restos de la prisión y un centro informativo donde conoce la teoría de lo que ya vivió en práctica.

Frutas

Un pueblo donde se come bien 

Santa Catalina es pequeño, pero tiene una oferta gastronómica ambiciosa. El desayuno en Cafe Bex, en el centro del pueblo, es generoso y variado. Un bocado mediterráneo que le da energía a cualquiera para emprender un día en la playa. Otro día el desayuno puede ser en Bambuda, uno de los nuevos y modernos hoteles del pueblo, el cual cuenta con una vista privilegiada a La Punta. Para el almuerzo, el Hotel Mama Ines tiene una propuesta de cocina fresca donde el marisco manda y el ambiente es familiar. Un clásico restaurante costero panameño donde se debe pedir pescado frito. Costa Catalina, ubicado en una esquina privilegiada con vista a Playa El Estero ofrece buena comida y buen ambiente, y Hotel Santa Catalina, en la línea costera y con piscina infinita para sus huéspedes, es hogar de rica comida y retiros de yoga famosos internacionalmente. 

La gastronomía y la vida nocturna de Santa Catalina reflejan el espíritu del pueblo: relajado, aventurero y conectado con la naturaleza, donde cada comida, cóctel y atardecer forman parte de la experiencia

vida nocturna
comida

Los cócteles tienen sus propios templos. Beyond Waves es el bar que aparece en las conversaciones de los surfers. Bar Oasis, en Playa El Estero, es donde el atardecer se recibe con buena música. La parte más coqueta de este establecimiento es como se tiene que cruzar un río a pie para poder llegar a él. Santa Catalina es aventura hasta en lo cotidiano. Nativo Boutique Hotel tiene sus propios sunset sessions con DJs y happy hour

Estos eventos son, en realidad, una declaración de principios. Esto es lo que importa: la luz cambiando sobre el agua, sin más agenda que ver caer el sol y volver a gozar de la naturaleza al día siguiente. 

La cena puede ser en Restaurante Chillinguito, donde una pasta fresca es imperdible; Los Pibes, como su nombre vaticina, tiene sangre argentina y por supuesto es el restaurante de carne del pueblo; Ai Mamita, ubicado en el hotel Villa Coco, sorprende con unos ñoquis de langosta trascendentales. Catalina’s Hideaway, a menos de 20 minutos del pueblo, sobre la carretera que te lleva a él, es un escondite paradisíaco donde se come un curry de campeonato y los cócteles son memorables. Para el postre: Panachocolat. Un local ubicado en la calle principal donde el café de especialidad acompaña a la perfección un menú de deliciosas y frescas crepes.  

Tomando

Un día tranquilo 

Después de las clases de surf que, si es su primera vez, sentirá en el cuerpo por varios días; y las infinitas horas haciendo snorkel en Coiba, bien podría tener un día tranquilo en su itinerario. Por supuesto que debe vivirlo en la playa, ¿donde más? Esta vez diríjase en lancha a Cébaco, otra isla del archipiélago con su propio carácter. Menos conocida, más local, con ese tipo de turismo que tiene algo de aventura sin guión. Aquí puede pasar el día descubriendo sus playas de arena clara y espectaculares formaciones rocosas. En la tarde no deje de visitar Santa Sofía, la tienda de recuerdos local, que ofrece un cierre perfecto al regreso: artesanías hechas a mano, objetos con diseño moderno y souvenirs que quedan para toda la vida.  

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